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Los ratillos del güende

Las caras del Bélmez, tan duras, al menos, como el cemento

Lo tengo fácil esta vez para escribir, no tengo que escribir nada. Ya esta todo dicho. Parece ser que tras la muerte de la dueña de la casa de las caras estas no han desaparecido, más bien los caras están ahora por todas partes.

Como dejar desaparecer un fenómeno que tanto dinero proporciona...

Sólo les pido que visiten este enlace:

Francisco Máñez

Si a esto le unen el curriculum vitae de Pedro Amorós, pueden conocer su vida y milagros aquí.

El resultado esta claro, ¿no?

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